Alzheimer 

Su tristeza es tanta… sólo se queja de no hacer nada, de que su vida se reduce a levantarse, entrar al baño sin mirar, sin querer verse mirada,  vestirse y sentarse en ese rincón del salón que nunca fue de nadie, en ese sitio que tampoco nunca fue suyo.

Y mientras va viendo desde su sitio oscuro como todos se van y sus manos que aún recuerdan se mueven buscando la aguja o el hilo o el papel,  ella  solo ansía que vuelvan pronto porque tiene que marcharse.

Tiene que marcharse de esa prisión que la inmoviliza, una prisión donde todas las puertas están abiertas pero no sabe qué camino elegir.

Y mira al horizonte buscando… y sólo encuentra su casa de la infancia, la casa de sus padres… y me cuenta que se va mañana, que si voy mañana a verla ya no estará.

Alguien conoce una cárcel más feroz que ésta?

 

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